Crónica de The Rapture · Domingo 23 de noviembre de 2025
La sala Razzmatazz 2 volvió a encontrarse con The Rapture por primera vez desde 2011 (aunque su última actuación en Barcelona fue en el Primavera Sound 2012), gira en la que presentaron “In The Grace Of Your Love” (DFA Records, 2011), un álbum que sigue siendo el último trabajo de estudio de los neoyorquinos. Razzmatazz presentó el cartel de “entradas agotadas” y se respiraba esas ganas de volver a escuchar temazos que tantas noches han salvado las pistas de baile, aunque conviene decirlo: de la formación original ya solo queda su líder Luke Jenner, quien está girando con una banda renovada y una actitud bastante transparente: tocar y pasarlo bien.
El set de The Rapture empezó con Confrontation (de su primer EP) antes de meterse con uno de los clásicos de la banda, Sister Saviour. Desde el primer minuto quedó claro que el concierto sería directo, sin rodeos y sin excesos. Con Heaven y Echoes el público se terminó de activar. El tramo de Blue Bird y Open Up Your Heart mantuvo ese ritmo contenido, una energía relajada pero muy cómplice con Jenner. Luego llegaron los primeros amagos de descontrol con Whoo! Alright – Yeah… Uh Huh, que sigue funcionando como un tiro, y después The Chair That Squeaks. La versión de Swingtown de Steve Miller Band pilló a más de uno por sorpresa, pero cayó simpática, igual que No Sex for Ben y Killing, que cerraron el set con la sensación de que la cosa se pasaba volando.

El bis del concierto fue breve pero eficaz: How Deep Is Your Love?, de su último álbum homónimo, puso a bailar incluso a quienes habían mantenido el tipo durante todo el concierto, y House of Jealous Lovers terminó de rematar lo que quedaba por soltar de su gran debut, “Echoes”. Sin despliegues extras, The Rapture aún mantienen esa chispa.
La corta duración de los conciertos ha sido una estela que les ha seguido durante toda la gira, especialmente en los foros de internet, generando debates acalorados al respecto. En Barcelona no varió demasiado, fue corto pero intenso. Luke Jenner ya respondió por redes argumentando que con 50 años el cuerpo no aguanta igual y que prefiere un show sólido y concentrado, que tratar de estirar algo que no puede mantener noche tras noche. Puede gustar más o menos, pero su discurso suena honesto, y viendo el concierto, la explicación encaja: mejor ir al grano que perderse en intentos forzados.
En realidad, esa honestidad de Jenner fue parte del encanto de la noche. No fue un regreso espectacular ni falta que hizo. Fue más bien una especie de “sigo aquí, y esto sigue vivo”. Las canciones funcionan, la banda actual suena bien, y Jenner parece cómodo con esta nueva etapa. Para quienes seguían a The Rapture desde los años 2000 (años en los que The Rapture forjaron la banda sonora de la Barcelona indie, tanto en clubs como en fiestas en pisos compartidos), el concierto fue un reencuentro en el mejor sentido posible: cálido y natural, un setlist que transportó al público más exigente a las noches en el Sidecar de los 2000s. Para quienes se acercaban por primera vez, el concierto de Razz fue una muestra bastante clara de por qué The Rapture tuvo (y tiene) un lugar propio dentro de todo aquello que llamamos dance-punk revival. Y, viendo lo que ofrecieron, parece que todavía les queda cuerda.
Texto e imágenes: Toni Rosado
