Del 12 al 14 de junio, Sónar ha vuelto a convertir Barcelona en el epicentro internacional de la música avanzada, el arte digital y la innovación tecnológica. Con una asistencia récord de 161.000 personas, esta 32ª edición ha reafirmado su papel como un espacio libre, diverso y vanguardista, donde la fiesta convive con la reflexión, el riesgo artístico y el pensamiento crítico.
Jueves Día: emociones generacionales
La jornada inaugural estuvo marcada por el potente directo de Alizzz, que presentó su álbum Whoa! con un espectáculo emocional y generacional. Temas como Mirando al techo o Despertar conectaron profundamente con el público más joven, que coreó cada palabra. Las actividades de Sónar+D también brillaron, con instalaciones interactivas, performances de IA y experiencias inmersivas que nos acercaron al futuro de la creatividad.
ViernesDía: tecnología con alma
Uno de los momentos más especiales fue la presentación exclusiva de Maria Arnal, que ofreció un show vocal, sensorial y tecnológicamente innovador. Un concierto íntimo, entre la experimentación y el ritual, que dejó al público en silencio absoluto. Sónar de Día fue también el espacio para el descubrimiento y el cruce de disciplinas.
Viernes Noche: diversidad sonora y contundencia
La noche del viernes trajo una mezcla irresistible de estilos. Daito Manabe fascinó con un show audiovisual hipnótico que fusionaba ritmo, luz e inteligencia artificial. El legendario Ángel Molina ofreció una sesión profunda, oscura y precisa. Y el dúo Dengue Dengue Dengue puso a bailar al público con su mezcla de electrónica tropical, percusión digital y espíritu ritual.
Sábado Día: raíces, riesgo y baile
Yerai Cortés protagonizó una de las actuaciones más emocionantes del festival: una propuesta que combinó flamenco con electrónica ambient, sensibilidad acústica y riesgo escénico. Poco después, Overmono ofreció un DJ set explosivo que puso patas arriba el SónarVillage con su mezcla de techno melódico y ritmos del Reino Unido. El sábado de día fue un canto a la creatividad híbrida.
Sábado Noche: clausura por todo lo alto
La encargada de cerrar con fuerza el festival fue Nathy Peluso, que presentó su nuevo show con una puesta en escena arrolladora. Coreografías milimétricas, actitud empoderada y éxitos como Legendario o Salvaje hicieron vibrar al público. Fue una actuación que confirmó su poder escénico y su ambición artística.
Sónar 2025 ha sido mucho más que un festival: ha sido un espacio de libertad, de arte sin concesiones y de comunidad. Una celebración de lo nuevo, lo inesperado y lo compartido. Y una vez más, Barcelona ha demostrado que puede ser capital mundial de la cultura del futuro.