Primavera Sound 2026 · Jueves 4 de junio de 2026
El Primavera Sound celebró el pasado fin de semana su 24.º aniversario con un inicio inesperado en el recinto del Fòrum. La primera de las tres jornadas oficiales en Parc del Fòrum venía precedida por la resaca de los conciertos del Primavera a la Ciutat, con directos repartidos por diferentes salas y espacios de Barcelona, con nombres como Yerai Cortés, Bar Italia, Yves Tumor o los escoceses Mogwai para culminar en la jornada inaugural con Guitarricadelafuente, Ouineta o Wet Leg, que repetían en el festival un año después de su gran actuación en la pasada edición.
Hasta aquí todo bien; el problema llegó en la jornada del jueves, la que servía para dar de manera oficial el pistoletazo de salida para la edición del 2026. Esta quedó totalmente empañada por el mal tiempo y una lluvia incesante que terminó por cerrar diferentes escenarios y las cancelaciones de pesos pesados como Massive Attack, Doja Cat, Bad Gyal, Mac DeMarco o Alex G. La otra cara de la moneda fue el público, que, aparte de recibir la furia de la naturaleza en forma de viento y mucha agua, vio cómo cabezas de cartel iban cayendo a pesar de los esfuerzos de la organización por intentar salvar una jornada que estaba destinada al fracaso. Las condiciones meteorológicas dejaron confusión, información deficiente y una sensación agridulce que recordaremos por mucho tiempo. De los casi 290.000 asistentes llegados de más de 130 países, unos 15.000 recuperarán el dinero de las entradas, todos los que únicamente tenían entrada para la catastrófica jornada del jueves.

Pero antes de que la tormenta lo condicionara todo, la tarde aún ofrecía momentos de calidad. Uno de los nombres de peso para la primera jornada era el de los neoyorkinos Geese. Presentaron su aclamo “Getting Killed”, disco que se coló entre lo mejor del 2025 gracias a un sonido fresco, con mil referencias a diferentes estilos y siempre con ese toque de post-punk refinado. Un increíble Cameron Winter derrochó esa peculiar voz y capitaneó a los de Brooklyn en un set un poco justo de tiempo, pero que, visto lo visto y la que estaba cayendo, fue un auténtico regalo sonoro, subiendo todavía más el nivel de super banda que están abrazando. El concierto recordaría mucho al mítico directo que los ya disueltos The White Stripes ofrecieron en el Primavera Sound del 2003, también bajo un auténtico diluvio universal cuando el festival se celebraba todavía en el modesto recinto del Poble Espanyol. Dos conciertos difíciles de olvidar, sea por la calidad arrolladora o el aguacero que no consiguió dispersar a los fans. Si alguien lee esto y estuvo hace 23 años en la plaza del Poble Espanyol, sabrá de lo que hablo.

Los chubasqueros y paraguas ayudaron a que pudiéramos disfrutar del directo de Geese, que dieron un repaso a gran parte del grosor de su último disco. Au Pays du Cocaine, 100 Horses, Taxes, Bow Down fueron algunas de las que sonaron; también rescataron alguna más de su anterior “3D Country”, destacando Cowboy Nudes o esa salvaje 2122 con la que abrieron un concierto que no presentó fisuras ni flaqueza con una intensidad brutal. En muy poco tiempo veremos a Geese como cabezas de cartel, tocando en los escenarios más grandes, porque si nada se tuerce, estamos ante el nacimiento de una super banda.
En el escenario Cupra también pudimos ver a los canadienses Men I Trust. El trío de Montreal (formado por Jessy Bouthiette, Dragos Chiriac y Emma Beko) llegaba al Primavera con la energía de un año muy prolífico, publicando dos discos en apenas dos meses, los gemelos «Equus Asinus» y «Equus Caballus». La propuesta de Men I Trust sobre el escenario fue un ejercicio de seducción pausada y envolvente a través de un dream pop con pinceladas de synth y la voz hipnótica de Emma Beko como eje central; un sonido que ha encontrado el equilibrio perfecto entre la melancolía y la electrónica. El público, todavía seco, respondió a la altura de un directo que demostró por qué Men I Trust han pasado de ser un secreto bien guardado de internet a llenar salas y festivales de medio mundo.

También en el escenario Cupra tomó el relevo la francesa Oklou, y fue precisamente durante su concierto cuando el cielo empezó a avisar. Marylou Mayniel, parisina formada en música clásica pero convertida en una de las voces más singulares del pop de vanguardia, llegaba al festival respaldada por «choke enough», su debut que apareció en lo más alto de las listas de lo mejor de 2025. Presento un disco que destila una mezcla fascinante de hyperpop, ambient y art pop, producido junto a nombres como A.G. Cook (productor de Charli XCX) o Danny L Harle. En directo, Oklou construyó una atmósfera densa y casi onírica, con blade bird y take me by the hand como algunos de los momentos más álgidos de su directo. Fue una actuación inquietante y bella a partes iguales, perfecta para la que sería la última calma antes de la tempestad.

Lo que vino después ya entra en la categoría de crónica negra del festival protagonizada una racha de cancelaciones insólita por las pésimas condiciones meteorológicas. Los primeros en caer fueron los conciertos de Alex G y Mac DeMarco en el escenario Occident ante las rachas de viento que superaban los 80 km/h y hacían peligrosa la continuidad de los conciertos tanto en este escenario como la zona de los dos escenarios principales. La suspensión se fue extendiendo a todos los conciertos, incluido el de Massive Attack previsto para las 22.00 h en el escenario Estrella Damm. El desconcierto se apoderó de los asistentes, que buscaban refugio como podían en el pico de la tormenta. No hubo una comunicación fluída por parte de la organización durante las primeras horas de las cancelaciones y la incertidumbre fue el estado generalizado de miles de personas mojadas, con algunos outfits pasando a mejor vida.
Tras una breve tregua, algunos fans de Father John Misty se agolparon en el escenario Cupra, donde la música se retomó a las 23.00 h de la mano del estadounidense, hora a la que estaba previsto que actuara. Con la reanudación de parte de la programación, el festival anunció la reprogramación de Massive Attack para las 00.30 h, acompañada de una nota de prensa en la que la organización señalaba que había «seguido en todo momento los protocolos de seguridad establecidos y priorizado ante todo la seguridad de público, artistas y trabajadores». Bad Gyal también se anunciaba que actuaría después de Massive Attack. Sin embargo, todo esto provocó la cancelación definitiva de Doja Cat, una de las artistas más esperadas de esta edición y que tenía previsto su primer concierto en nuestro país. En ese punto, un buen grueso de los asistentes optó por abandonar el recinto derrotados por la falta de información por parte de la organización durante las primeras horas, la lluvia persistente, el frío que se les había calado hasta los huesos y el agotamiento generalizado, que pudieron más que la resistencia festivalera.

La estocada final llegó para quienes aguantaron hasta el final. Los que se congregaron en el escenario Estrella Damm esperando a Massive Attack vivieron 45 minutos de espera en vano: a la 1.15 h se anunció la suspensión definitiva tanto de Massive Attack como de Bad Gyal. Hay que decir, en honor a la verdad, que en ese momento la música sí seguía sonando en los escenarios Cupra, Schwarzkopf, Port y The Levi’s Warehouse (quien quisiera seguir disfrutando de música, tenía cuerda para rato), pero el agotamiento físico y emocional hizo a muchos asistentes dar por terminada la primera jornada del Primavera Sound 2026. Mañana sería otro día. El viernes y el sábado, con previsión meteorológica favorable y sin lluvia, prometían, al menos, resarcir al público y recuperar el ritmo de un festival que el jueves había quedado muy tocado.
Texto: Manel Ferrer
Imágenes: Toni Rosado
