Kompromat en Razzmatazz: techno y cold wave sin adornos
Crónica de Kompromat · Razzmatazz 1 · 11 de junio de 2026
Cuando Kompromat pasó por Barcelona por primera vez en noviembre de 2024, lo hizo en en Razzmatazz Club, en horario de madrugada justo antes de una sesión de Vitalic. Una actuación más discreta, casi de incógnito, pensada para los más fieles. El regreso de Kompromat, año y medio después, fue en la misma sala, esta vez con Ángel Molina (probablemente uno de los DJs más adientes para Kompromat) abriendo la noche y un público que llenó la sala grande de Razzmatazz sin llegar al sold out.

Kompromat es el proyecto que Pascal Arbez-Nicolas (Vitalic) y Julia Lanoë (Rebeka Warrior), conocida también por otras bandas como Sexy Sushi y Mansfield.TYA. Ambos pusieron en marcha el proyecto en 2019 con «Traum und Existenz», un álbum anclado en el techno berlinés, la EBM y la cold wave, con letras en alemán y un sonido que situaba al dúo dentro de la escena electrónica europea. En enero de 2025 publicaron su segundo disco, «PLДYING / PRДYING» (Warriorecords), en el que el inglés reemplaza al alemán, con una temática que gira alrededor de ritos funerarios, plegarias paganas y los placeres del cuerpo y la danza.
La puesta en escena fue deliberadamente sobria: Vitalic detrás de las controladoras, Rebeka al micrófono, sin pantallas ni grandes artificios visuales. Nada que distraiga de la música. El concierto arrancó con Only In Your Arms y Traum und Existenz, creando así una tensión entre el material nuevo (más orientado a la pista de baile) y el universo frío y contundente de su primer trabajo. Lift Me Up y Niemand confirmaron que el dúo maneja bien esa transición sin que el set pierda coherencia.

La primera mitad del concierto combinó canciones de ambos álbumes con una lógica que funcionaba: God Is On My Side, I Let Myself Go Blind y Auf immer und ewig antes de uno de los momentos más interesantes de la noche, una versión de Discipline de Throbbing Gristle. Una elección que nos decía bastante de dónde viene el proyecto y qué referentes tienen. Tras Herztod y No Stranger To Heartbreak, el set ganó temperatura con Intelligence Artificielle (uno de los cortes más directos de «PLДYING / PRДYING») y con lo que resultó ser la apuesta más arriesgada de la noche: la versión de Als Wär’s Das Letzte Mal, de los alemanes DAF, una pista clara sobre las raíces del proyecto.
El set acabó donde empezó, con el primer disco y con Le goût des cendres, que dejó claro que la noche había ido siempre de lo mismo: música sin adornos. Rebeka Warrior tiene una presencia escénica que no necesita apoyos visuales: canta, grita, gesticula, y todo ello dentro de una contención que resulta más efectiva que cualquier despliegue de pantallas. Vitalic, por su parte, construye desde atrás sin que eso signifique pasar desapercibido. En definitiva, la de Kompromat fue una noche sin grandes sorpresas, uno de esos conciertos del que probablemente no recordarás una anécdota concreta, pero que recordarás con una sonrisa.
Imágenes: Toni Rosado
