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Hellfest 2024: crónica del sábado

7 ScannerFM ©RosarioLopez Hellfest Julie Christmas 7580 1 CROP copia

Hellfest 2024: crónica del sábado

Crónicas del Hellfest 2024: jueves | viernes | domingo

El sábado era para nosotros la jornada más esperada y a la vez más temida de esta edición del Hellfest. La más esperada porque en ella destacaba una programación del escenario Valley que ni en nuestros sueños más salvajes, temida porque desde hacía semanas las predicciones auguraban lluvia intensa y persistente en Clisson.

Por eso la mañana nos la tomamos con calma y solo nos pasamos por un concierto fuera del Valley para entrar en calor: The Casualties con su punk rock hardcoreta y con David Rodriguez ya perfectamente integrado como nuevo vocalista de la banda. Sonaron todo lo adrenalínicos que esperábamos: pogos, risas, banderas y crestas, muchas crestas.

The Casualties

Después de ese primer tiento nos aposentamos ya en el Valley (aún con los pies secos,  ni rastro de la lluvia) para disfrutar del directo de los belgas Brutus. Ya no nos moveríamos del escenario en todo el día, absorbidos por nuestra misión de disfrutar conciertos enteros desde primera fila. Decir que el Valley estaba abarrotado de público es quedarse corto: no se podían ni hacer colas en los puestos de comida de al fondo por la falta de espacio. Vale que el público belga es el segundo mayoritario en Hellfest por su cercanía geográfica, pero hay que reconocer que la popularidad de este trío está en un innegable ascenso en todas partes. A nivel personal, les hemos visto tantas veces que la frescura de su atípica fórmula quizá see haya perdido respecto a las primeras veces, pero cuando su batería y cantante Stefanie Mannaerts saca su rabia en los temas más acelerados y oscuros es difícil no contener la respiración durante unos segundos. El setlist que ofrecieron fue, curiosamente, uno de los más calmados que les hemos visto a lo largo de los años, pero en general el público quedó encantado, ¿y acaso no es eso lo que cuenta?

Brutus

Le seguía otro de los platos fuertes de la jornada en el mismo escenario, aunque con un sabor muy diferente. Los noruegos Kvelertak encarnan ese rock visceral y un poco tabernario que tan bien casa con el público del Hellfest a media tarde, siempre cerveza en mano y propenso al moshpit. Despegaron con Krøterveg Te Helvete, de su último disco, para enlazar en seguida con Blodtørst, de sus comienzos, y la continuidad de la descarga sónica, pese a los saltos adelante y atrás en su catálogo, fue tal que la fiesta no decayó en ningún momento. Es cierto que el flujo constante de crowdsurfers llegado cierto punto rebasó lo excesivo (me gustaría disfrutar de la música sin tener que esforzarme tanto para sobrevivir), pero ¿qué vas a hacer cuando el mismísimo Ivar Nikolaisen se tira a las bravas sobre los fans en dos ocasiones? ¿Cuándo enarbolan guitarras y bajos, y una bandera gigantesca que saca a aflorar tu lado más de pirata? Cuando un grupo se lo pasa tan rematadamente bien tocando para ti no hay nada que puedas objetar. Un balazo de concierto.

Kvelertak

Lo que siguió fue, en contraste, todo un remanso de paz e introspección cuando la única, la diosa Chelsea Wolfe suspendió el espacio tiempo para hurgar en nuestras almas. Es toda una rareza el verla tocar a la luz del día, pero no importó en términos de ambientación: la escenografía en este proyecto corre casi plenamente a cargo de ese aura de misterio que emana en cada gesto y cada fraseo.  Flanqueada por su soberbia banda, donde destaca la maestría del productor Chris Chisholm al bajo, nos sumió en un estado de ánimo donde nada importaba más que la música, su voz y sus letras. Desenvolvió su setlist como un manto de hechizo imposible: dedicando 16 Psyche a las mujeres presentes y invocando a nuestro lado más salvaje con Vex (con Rikke Emilie List de Konvent como invitado en las guturales) para al final rematarnos con una Flatlands tan luminosa y etérea que parecía cantada por una sirena.  Ni siquiera nos importó cuando se nos empezó a caer el cielo encima en pleno crescendo con The Culling: parecía lo más normal del mundo que hasta las nubes se deshicieran de la emoción.

Chelsea Wolfe

La lluvia ya no nos daría tregua hasta pasada la medianoche, pero nadie se movía del sitio, porque nos sabíamos afortunados de lo que estábamos presenciado. Y es que lo siguiente que veríamos sería Mr Bungle.  Mis-ter-bun-gle. Tan raros de ver por aquí que esta fecha final en su mini gira europea de ocho fechas era histórica ya antes de empezar.  Mike Patton y sus trencitas, Scott Ian, Dave Lombardo, Trevor Dunn y Trey Spruance salieron a escena sabedores de la expectación que embargaba el ambiente e hicieron que cada uno de los segundos que pasamos empapados valieran su peso en oro.  Lo suyo fue una demostración de fuerza bruta en temas como My Ass in On Fire, Bungle Grind o Hell Awaits (de Slayer) para luego pasar como si nada a una versión de la balada Hopelessly Devoted to You (de Grease) y ponernos la piel de gallina  todos porque, claro, es Mike Patton el que está cantando como Olivia Newton John (¡!). Mención aparte para las colaboraciones sorpresa, a cargo del mismísimo Wolfgang Van Halen para interpretar “Loss of Control” y de Andreas Kisser (Sepultura) en una explosiva “Territory”. Si el público ya estaba a mil cuando reconoció “All By Yourself”, de Eric Carmen, ya ni os cuento cuando nos dimos cuenta de que en el estribillo lo que cantaba Mike con esa sonrisita tan suya era: “Go F*ck Yourselve”. Resulta que la épica a veces llega envuelta en carcajadas.

Mr Bungle

Y si Chelsea Wolfe había conjurado antes la lluvia, fue finalmente Julie Christmas, la otra diosa de la velada, la que la hizo parar en seco ya desde el electrizante aire de amenaza de la inicial “Bones In the Water”, cover de Battle of Mice y todo un guiño para los fans que hemos seguido sus aventuras musicales desde hace dos décadas. El concierto que nos ofreció Julie trascendió lo que se pueda explicar canción a canción: la vimos emerger de su casco iluminado como en una metamorfosis definitiva mientras se sacudía sobre sí misma para escupir hasta la última nota, el último susurro aniñado, el último grito que parecía querer partirte en dos. Atrás quedaron Made Out Of Babies, Spylacopa, Battle of Mice… su evolución ha llegado a la perfección absoluta esta noche, presentando su último disco en solitario, el impecable “Ridiculous and Full of Blood” ante fans nuevos y antiguos con una fiereza solo equivalente a si le fuera la misma vida en ello. Acompañada por una banda formada por lo mejor de lo mejor (Johannes Person de Cult of Luna, Chris Enriquez de Spotlights, Andrew Schneider de Kenmode entre otros), y que toca como un solo organismo vivo, era ella la que seguía destacando como una fuerza de la naturaleza para la que no estábamos preparados, capaz de fusionar metal, shoegaze y rock para convertir el concierto en algo aún más trascendente que simple música en directo, y más cercano a una performance de arte total.

Julie Christmas

Hay que tener los ovarios muy bien puestos e ir sobrada de talento para alzarse como la mejor actuación de una jornada con semejante cartel, pero Julie Christmas nos demostró tener eso y mucho más. Creo que ella fue consciente también cuando bajó hasta el público, disfrutando del momento con un punto de incredulidad ante la avalancha de admiración del público, y nos abrazó a los fans de las primeras filas, todos eufóricos y exhaustos. We just want to see you again, Julie.

Texto e imágenes: Rosario López

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