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El arrollador directo de Rival Sons desde la Sala Apolo

Creeping Jean Sala Apolo Barcleona 2024 9959 p

El arrollador directo de Rival Sons desde la Sala Apolo

El tiempo vuela y ya habían pasado cinco años (y una pandemia) desde la última vez que tuvimos oportunidad de presenciar el arrollador directo de Rival Sons en Barcelona. Es lógico, pues, que sus fans acudieran debidamente a la llamada y llenaran hasta el último recoveco de una Sala Apolo que se estremecía de ganas del mejor rock desde el mismo instante en que abrieron puertas. 

El entremés musical de la noche corrió a cargo de Creeping Jean, combo inglés de rock de marcados aires (y estética) setenteros. Sin duda fueron un buen combo para ir entrando en calor antes de los protagonistas de la noche, porque la afinidad entre ambas bandas saltaba a la vista desde el comienzo pero a la vez el marcado giro hacia el glam rock de los Creeping no les redujo a un «más de lo mismo» en absoluto. Presentaron los temas de su «When Is The Blowout?» y acabaron con «Bandit», con una energía y sonido que casi les acercaban a mis admirados Temples. Dejaron muy buen sabor de boca tanto en sonido como en actitud.

Con el público ya calentito y bien puntuales, Rival Sons saltaron a las tablas dispuestos a hacer lo que mejor hacen: darse por entero con una autenticidad  y ejecución que ya quisieran muchos de los grandes nombres del género que llenan estadios. Poder verles tocar a estas alturas en sala tiene un cierto aroma de nostalgia adelantada por lo que se está a punto de perder:la hora y media de setlist que nos ofrecen a continuación demuestra que la única dirección en que pueden ir estos músicos de raza en su próxima visita es hacia arriba.  

Hay una magia innegable cuando el camaleónico Jay Buchanan se inclina, descalzo, hacia el público ya desde la inicial «Mirrors», dejándose llevar por el groove: la de saber que siente lo que canta y que en su manera de expresarse sobre el escenario hay mucha entrega y muy poca pose. La banda le va a la zaga, con un sonido tan limpio como potente, y a la vez dejando claro que disfrutan lo que hacen, sobre todo el guitarrista, Scott Holiday, pieza esencial dentro de la identidad sonora del grupo en temas como la descarga de Americana que es «Tied Up», y Mike Miley, potente como pocos tras los platos y siempre infalible.

Así que cuando, ya bien entrados en el setlist, Jay pregunta al público «¿Sabéis que el año pasado sacamos no uno, sino dos discos?», entre vítores, no resulta fanfarrón como podría serlo en boca de otros vocalistas, sino natural dado el amor por el rock que se respira en cada uno de los cortes que tocan hoy Rival para nosotros. La banda entera tiene ese aire de obreros del rock, ganándose al respetable nota a nota como si fuera el primer concierto en la ciudad, dedicados a su arte con el mimo genuino propio de los artesanos. 

En cuanto al setlist, la mayor presencia como era de esperar fue la de temas de «Feral Roots», entre los que destacaron el arrebato soul de «Too Bad» y los ecos a Led Zeppelin de «Feral Roots» (si no te dan escalofríos al oir a Jay cantarla en directo, siento decirte que no tienes sangre en las venas). «Shooting Stars», en su versión más desnuda y acústica, fue uno de los pocos momentos de resuello en el concierto, si bien no emocionalmente porque antes de abordarla Jay quiso dedicarla a los civiles víctimas del conflicto en Palestina). El siguiente sería el de «Mosaic», discreta y luminosa referencia a (valga la redundancia) «Lightbringer». Personalmente me dio la sensación de que lucían más los cortes de su «mellizo oscuro», «Darkfighter», siendo la punta de la lanza de este «Nobody Wants to Die», rebosante de urgencia afilada y de las que más encendió al público. La enorme mayoría del catálogo de canciones de la noche, en general, fue eléctrica, arrebatadora y muy sexy: es innegable que con su fructífera discografia y su buen saber hacer, de hits esta banda va más que de servida. 

El colofón final corrió a cargo de la riffera «Electric Man», acompañada de la cereza de blues heavy en todo lo alto: la imprescindible «Keep on Swinging», que nos dejó sudorosos y felices como quienes acaban de presenciar un milagro. Ojalá pronto les veamos abanderarla en escenarios más grandes, como sin duda alguna se merecen.

Texto e imágenes: Rosario López

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